Ejecutivo lo humilla, y lo que ocurre después nos da una lección a todos

Sí, las apariencias no siempre son lo que parece y podríamos estar viendo una distorsión de la realidad sin saberlo. Estamos acostumbrados a relacionar todo lo que vemos con una situación específica porque es lo que probablemente suceda, pero la verdad es que todo podría ser un engaño ante nuestros ojos.

¿Cuántas veces, aun sin desearlo, prejuzgamos a una persona por sus ropas, su aspecto o su vocabulario? Creemos inmediatamente que una forma de vestir define a una persona e interpretamos su forma de vida sin saber en realidad cómo son. Aunque habrán ocasiones en que el juicio es totalmente correcto.

El caso es que no sabemos con exactitud la certeza de los juicios hasta después de conocer un poco más a esa persona. Y acaba ocurriendo una de dos, o resulta que lo que creímos es cierto y alimentamos una estadística en nuestro cerebro, o nos equivocamos y nos damos cuenta que no siempre es como se cree.

Cuando conoces una persona por primera vez es natural que el cerebro haga una evaluación rápida de quien podría ser de acuerdo a su aspecto externo. ¿Por qué pasa esto? La sociedad que habitamos nos enseña a ver patrones o emitir juicios apresurados. Entonces vemos el rostro, la ropa y los complementos para deducir cómo es y juzgarla en bien o mal; y podríamos estar tan equivocados que puede hasta pesarnos en el alma.

Tal vez no podamos evitar emitir estos juicios porque eso es lo que se ha aprendido con el tiempo, pero si es sano callar y estar atento y al margen hasta conocer más a fondo a la persona. No solo podríamos estar creyendo que un hombre es un ladrón por la forma en que viste o su aspecto, también podríamos creer que un hombre es una buena persona porque viste bien y es muy aseado y resulta que es alguien dañino.

Una película que invita a reflexionar sobre este tema, especialmente a los más pequeños, es “La bella y la bestia”. En esta cinta todos juzgan a la bestia por ser una bestia pero detrás de aquella apariencia feroz había una bella persona con mucho amor para dar. Las apariencias engañan, y eso es una realidad.

A continuación verás un vídeo donde se muestra un claro ejemplo de prejuicio, ¿quién se ha anticipado a juzgar por su aspecto? ¿Quién actúa correctamente? Lo que se observa en primera instancia es que el ejecutivo cree que el anciano es un ladrón, y este luego lo sorprende. Lo dejamos a tu análisis y opinión.

Y más adelante un pequeño cortometraje para reflexionar mucho más profundo sobre lo más común en prejuicio que acontece a diario en las calles de todo el mundo.

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