La agente PNC que fue a la fiesta GRP y que su familia ya no ha vuelto a ver.
Su nombre es Carla Mayary Ayala Palacios, el 28 de diciembre Carla se vistió con una licra azul y se puso unos zapatos café de tacón para asistir a una fiesta del GRP.
La noche del 28 de diciembre en que desapareció, según la versión oficial que relató el director de la PNC, Howard Cotto, Carla había llegado a la fiesta de fin de año que organizó el GRP en su sede, ubicada en la colonia San Fernando de San Salvador, cerca del estadio Cuscatlán. Ella no era una agente GRP, sino que estaba destacada en la Unidad disciplinaria de la PNC de San Salvador.
A las 11:35 de la noche, un jefe del GRP ordenó a tres subalternos llevar a Carla en un vehículo policial hacia su vivienda en Apopa.
Entre los tres estaba Juan Josué Castillo, quien supuestamente lesionó a Carla, tras una discusión, con su arma de fuego, en el tramo que conecta el final del bulevar Constitución y el redondel Integración. En ese retorno, en vez de dirigirse hacia Apopa o buscar un hospital, los agentes dieron la vuelta para regresar a la sede policial. En el GRP, a las 12:05 de la madrugada, los dos agentes que iban con Castillo y Carla se bajaron para informar lo ocurrido a las jefaturas.

En ese momento, Castillo tomó el vehículo y se dirigió hacia San Francisco Javier, Usulután, con Carla a bordo. Esa fue la última vez que la vieron.
Algunos investigadores afirman que Castillo, lo más probable, es que se la llevó herida hasta Usulután y la desapareció allá. eso porque la última conexión de su teléfono fue en ese lugar. Luego apagaron el celular o lo arruinaron.
Después de que Castillo se llevó a Carla, regresó solo desde Usulután esa misma madrugada, a las 4:45, para estacionar el vehículo policial en las cercanías de la sede del GRP. Luego corrió hacia un vehículo de su hermano y cuñado para huir. Algunos de sus compañeros del GRP lo persiguieron y dispararon hasta que el automotor se detuvo. Cuando sus compañeros llegaron, capturaron a su cuñado y hermano por ayudarle a huir, pero a él no lo encontraron. O al menos eso es lo que sostiene la versión oficial.
Luego del tiroteo y la persecución, los agentes de Inspecciones Oculares de la PNC encontraron en el vehículo policial un zapato de tacón.
Ya varios días pasaron y Carla como su atacante no aparecen por ningún lado, a pesar que la PNC ofrece $5,000 dolares para quienes ayuden a dar con el paradero de Castillo.
