Nadie regula el orinar libremente en la calle en el país de las maravillas.
Un alcohólico orina frente a los agentes del CAM frente al parque San José, en el centro histórico de San Salvador.
En la zona hay varios urinarios públicos, pero el hombre, sin papeles de documentación y sin dinero, sólo alcanzó a arrimarse a una pared y alegarle a los agentes que no aguantaba las ganas de hacer su necesidad fisiológica.
Según la ordenanza municipal el hombre debería pagar 10 dolares de multa, solo fue aplicada por pocos días, después casi nadie la ejecuta argumenta agente del CAM de San Salvador.
El país es de los pocos en América Latina en donde incluso hacer necesidades fisiológicas en la calle es casi legal y nadie dice nada.

Un hombre incluso puede enseñar sus partes intimas a mujeres en la vía pública y no pasaría nada, incluso si esta lleva menores de edad.
Mientras seguimos preguntando al agente del CAM, asegura que ellos hacen lo que pueden, pero la educación del Salvadoreño promedio no les permite.
A eso hay que sumarle que existen pocos espacio con sanitarios publicos, una deuda pendiente de la mayoría de las alcaldías de El Salvador.
